Por: Lissette Montolío
Querido Zabala: me gustó tu artículo. Tienes razón, no creo que nadie tenga nada en contra de nadie, pero de que hay mucho más líderes en la comunidad, los hay, para que se vuelva a nombrar a la misma persona (sea quien sea) con el máximo galardón otra vez, al año siguiente, es negar que tengamos otras más personas meritorias y destacadas que han realizado una labor quizás más intensa y encomiable que la del mismo “Pachá”, en este caso particular.

Si ya nuestro amigo Frederick ostentó el nombramiento mayor el año pasado, que sirva de embajador, padrino de honor, alto representante u otro nombramiento que permita que otra personalidad dominicana sea nombrado como él y la rey o reyna del desfile.

Frederick Martínez NO NECESITA ningún título para descollar y lucírselas en ninguna parte, porque tiene sus méritos propios y fórmulas muy particulares para lograrlo si muletillas, entonces que se nombre a otra figura para que descuelle como tal, encabezando el desfile.

Si no se le ha nombrado como tal, me retracto y no he dicho nada, pero si se pensó en hacerlo otra vez, de re-nombrar a la misma persona en la misma posición en el desfile, al año siguiente, entonces hay que decir algo, porque estamos llenos de personas que trabajan fuerte en nuestra comunidad para tal distinción.

Por lo mismo, repito, si no saben dónde están, que usen el libro “100 líderes dominicanos en Nueva York“, escrito por el historiador Ramón Darío Jiménez, para que vean la lista de importantísimos nombres e historias de valiosos dominicanos en el área Tri-estatal.

En cuanto a nuestra comunidad, no creo que nada de lo que pase impedirá que se baile merengue en la 6ta. Avenida de Nueva York el domingo 14 de agosto. Entiendo que se están tomando las medidas de seguridad necesarias para que todo marche a la perfección y que todas las personas que asistan disfruten de nuestra presentación cultural.

Un consejo a los jóvenes que se entusiasman hondeando nuestra insignia tricolor, por favor, que recuerden que el azul va para arriba (a la izquierda si se mira de frente)). Si se la ponen en la espalda, como les gusta cruzársela longitudinalmente, como la capa de supermán (no transversal), el azul debe ir a la derecha de ellos, con el escudo de al derecho, pensando en quien la vea de frente a la espalda de las personas, como si el cuerpo de la persona fuera el asta de la bandera. El azul debe ir para arriba (agarre el azul con la mano derecha si la pone al frente suyo), de lo contrario significa guerra. Hay que usar los simbolos patrios: la bandera y el escudo, con respeto y admiración como nos enseñaron en la escuela en las clases de Moral y Cívica, ya desaparecidas del penson escolar, como desparecido de las mismas está el libro de Manual del Urbanidad y buenas costumbres del venezolano Manuel Antonio Carreño (lo pueden encontrar en la biblioteca virtual 2005).

Nos vemos el domingo.

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