Bosh Mandela
Por Sergio Sarita Valdez
Fueron tres largas décadas de escarnio, opresión, abusos y dictadura las que hubo de padecer el pueblo dominicano durante el régimen trujillista que se extendió desde el año 1930 a 1961.

El 27 de febrero de 1963 asumió la presidencia de la República Dominicana el profesor Juan Bosch, luego de haber triunfado mayoritariamente en la contienda electoral más democrática y diáfana que registra nuestra historia.

El número de años de exilio de Bosch es casi similar al tiempo de encarcelamiento sufrido por Nelson Mandela en la Sudáfrica racista del Apartheid.

El discurso inaugural del presidente Mandela acontece un 10 de mayo de 1994, es decir treinta y un años posteriores a la alocución de su homólogo dominicano. Esas curiosas coincidencias en los espacios de tiempo me llevó a pensar si tal vez podrían encontrarse algunas similitudes en el contenido de ambas piezas oratorias.

Decía Bosch: “Un gobernante democrático debe tener oídos abiertos para oír la verdad, ojos activos para ver lo mal hecho antes de que se realice, mente vigilante para que nada ponga en peligro la libertad de cada ciudadano, y un corazón libre de odios, dedicado día y noche sólo al servicio del pueblo… pongamos todos juntos el alma en la tarea de edificar un régimen que dé amparo a los que nunca lo tuvieron, que dé trabajo a los que lo buscan sin hallarlo, que dé tierras a los campesinos que la necesitan, que dé seguridad a los que aquí nacen y a todos los que erran por el mundo en pos de abrigo contra la miseria y la persecución.

La obra buena de los muertos, como su obra mala, es propiedad de la historia; pero la obra buena del porvenir es el fruto de las buenas intenciones y de la capacidad para convertirlas en hechos. Y cerraba don Juan: Mientras nosotros gobernemos, en la República Dominicana no perecerá la libertad”.

Separado por el tiempo y la distancia Nelson Mandela expresaría desde el África combativa: “Ha llegado el momento de curar heridas. El momento de salvar los abismos que nos dividen. Nos ha llegado el momento de construir… Que haya justicia para todos. Que haya paz para todos.

Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. Que cada uno de nosotros sepa que todo cuerpo, toda mente y toda alma han sido liberados para que puedan sentirse realizados. Nunca, nunca jamás volverá a suceder que esta hermosa tierra experimente de nuevo la opresión de los unos sobre los otros, ni que sufra la humillación de ser la escoria del mundo. Que impere la libertad. El sol jamás se pondrá sobre un logro humano tan esplendoroso. Que Dios bendiga a África”.

Bosch un hombre de tez blanca y Mandela con piel de azabache coincidían en dirigir pueblos, que sin proponérselo, compartían viejas raíces históricas. Ambas naciones acababan de salir de una larga y tenebrosa noche de torturas, expropiaciones, explotación despiadada y muertes. !Cuántas coincidencias! Los dos líderes iniciaban junto a sus pueblos el tránsito por un nuevo sendero, llenos de optimismo, amor, concordia, compromiso y fe en un mundo de paz, trabajo, progreso y libertad para todos.
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