Por: el Arq. Ricardo González Quiñones.
Nuestro conglomerado, exento de caminos vecinales, de planificación urbana, de trazos urbanísticos, de planes de reforestación, de rótulos en las calles, pero sobre todo de AGUA POTABLE, está esperando que algún milagro le pueda devolver esos días de sosiego con agua en las llaves (léase en las plumas) las 24 horas del día.

Es increíble que un pueblo no pueda emprender una jornada de lucha para poder restablecer el agua en nuestra comunidad. Es increíble que un pueblo esté esperando que los políticos le resuelvan sus problemas, cuando ya a esta altura deben comprender que los políticos solo los utilizan para obtener su voto, y de ahí: si te he visto no me acuerdo.

En mi rato de ocio, me puse a hacer un ejercicio matemático con el engaño a que tiene sometido INAPA a mi pueblo y los resultados fueron los siguientes:

a.- El acueducto de Sabaneta no sirve desde el año 1982 o sea 29 años que equivalen a 174 meses.

b.- El pago promedio por viviendas a INAPA mensual es de RD$ 178.00 por familia que multiplicado por 174 meses, cada familia ha pagado un promedio de RD$ 30,972.00

c.- Si tenemos un promedio de 5000 familias en Sabaneta y cada una ha pagado RD$ 30,972.00 eso indica que le hemos pagado a estos azarosos la suma de RD$154,860,000.00 aproximadamente. Léalo bien CIENTOS CINCUENTA Y CUATRO MILLONES OCHOCIENTOS SESENTA MIL PESOS. Y no tenemos una GOTA DE AGUA.

Con ese dinero, se harían cinco acueductos en diversas comunidades de Sabaneta y hasta se hubiese asfaltado más de 200 kilómetros de caminos vecinales.

¿Qué estamos esperando? Que vengan las gentes de Mao a pedir que nos hagan un acueducto que tenga la capacidad para nuestra población y proyectada a veinte años.

Los de Mao tienen acueducto, tienen el CURNO, porque entre nosotros no apareció quien donara unos cuantos metros cuadrados de tierra para hacer la Universidad, tienen la Inspectoría de Educación que una vez fue nuestra, tienen la Cuarta Brigada que también fue nuestra.

Quizás en veinte y nueve años más, tendremos un acueducto, aunque no sé de dónde van a sacar el agua, porque para entonces, Yaguajai solo existirá en la mente de los que lo disfrutamos en nuestra adolescencia.

Hasta pronto, Dios querrá

Ricardo González Quiñones
Sabanetero

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