Por: Robert Núñez Cabrera

Hipólito Mejía, candidato del Partido Revolucionario Dominicano, ha demostrado que es un luchador extraordinario, mantener la intención de voto entre el 40 y el 45% con la campaña que se le ha montado y con un referente no muy grato de sus cuatro años de gobierno, es toda una hazaña.

Con porte de campesino y carente de dotes intelectuales visibles en una contienda que tiene un escenario globalizado, donde las exigencias internacionales ya no son las mismas que en el año 2000, mantenerse en la pelea es un logro que habla muy bien de su temple, de su actitud y de su trabajo.

Ha tenido que vencer toda clase de vicisitudes, principalmente la división de su partido y el empuje de un candidato del gobierno, con todo lo que se deriva de ello, que ha desplegado una campaña en tres frentes, que no es tarea fácil, y sin embargo, Hipólito no se amilana y continua ofuscado en sus intenciones de convertirse en primer mandatario de la nación.

Veamos tres casos que le restan votos:

En primer plano tenemos las guaguas de Fenatrano circulando con un letrero en el cristal trasero con las fotos de Mejía, Hubieres y, como si fuera poco, un logo del Che, desplazándose sin control por toda la ciudad, sin ningún tipo de consideración para los peatones y conductores, esforzándose por granjear animadversión y todo tipo de epítetos a los que en las fotos de los minibuses y carros del concho anuncian que ganó papá. .

Lo segundo es destacar la correcta ofensiva contra la corrupción que empezó Mejía. Un país cansado e impotente ante este flagelo veía con buenos ojos que pusieran en primer plano la lucha contra éste mal, pero Mejía termino rodeándose de hombres señalados por la población como corruptos y desvaneció las esperanzas de los que es su momento pensaron que la cosa iba en serio.

Lo último es el paro anunciado por los camioneros que apoyan a Mejía para exigir al gobierno el pago de una deuda, que bien puede ser justa, pero no a dos semanas de la elecciones. La campaña contra el PRD tiene como meta presentarlos como propiciadores del desorden y estos sindicatos de dueños, no de chóferes, son los protagonistas principales del caos que se observa en nuestras vías. Hace unos días en taponaron la capital y si se hubiesen medidos los votos que perdieron con esa locura, no intentaran restarle mas sufragios al candidato Mejía con esta inoportuna huelga. Con amigos así…

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