Ricardo González Quiñones - Tres Sucesos Cotidianos (NY).

Por: el Arquitecto y Escritor Ricardo González Quiñones.
De nuevo este escribidor de sueños, queriendo compartir la historia de nuestra Sabaneta y así de ese modo, una vez conocida, pedir respeto por nuestros Hitos y Monumentos Sabaneteros.
Hoy le contaré sobre el Estadio de Béisbol Armandito Sosa Leyba.

…..Transcurría el verano del 1957, y con el calor, llegaron más de 45 viajes en “La Cuchara“, así le decían al camión destinado a recoger la basura del municipio, cuyo único chofer era Jacobo Rodríguez. Cargado con las costaneras que fueron donadas por Don Alfonso Mera, que a la sazón era el propietario del aserradero de El Cerrazo, un paraje perteneciente a la sección de Arroyo Blanco, a unos once kilómetros al oeste de Sabaneta.

Joseito Bourdierd, Babá Rodríguez, Danilo Toribio, Armandito Sosa Leyba y Osvaldo Villalona, fueron los que emprendieron la ardua labor de traer las rústicas maderas y cercar una porción de terreno en el sector de La Sabana, nombre dado por la existencia de una gran llanura que servía de campo de aviación a La Cuarta Brigada del Ejército Nacional que tenía su sede en el Municipio de Sabaneta.

Las gradas las construyó Ninín Rodríguez, con capacidad por debajo de los doscientos espectadores. Las líneas de cal las marcó Don Adolfo Báez, y en ese mismo instante y en ese rústico estadio, pero nuestro, comenzó a desarrollarse el equipo amateur más temible y aplaudido de la Línea Noroeste en los años setenta y ochenta.

Mimilo Cruz con un tubo como trompeta, Neco vociferando “quiero ver sangre“, Charol amenazando con tirarse desde el techo de las gradas si no ganaba nuestro equipo, nosotros los más pequeños buscando un foul para poder entrar con la pelota como pago.

Ese era nuestro estadio, hoy día está en remodelación, pero no sabemos que le van a hacer, porque no enseñan los planos, no hacen una vista pública, sin embargo, el dinero de la remodelación lo pagamos nosotros los contribuyentes. Así son estos gobiernos, todos surgidos de la ilegalidad.

….ella quiso barcos y el no supo que pescar, y al final números rojos, en la cuenta del olvido. Y al final llegó el final…
Trozo de la canción Ruidos de Joaquín Sabina

Hasta pronto, Dios querrá

Ricardo González Quiñones
Sabanetero

3 Comentarios

  1. Hola mi distinguido amigo por conocer Ricardo: Durante la absorbencia de tu minuciosa narrativa tropecé con el nombre de un personaje que en nuestros años párvulos solía jugar pelota con nosotros en el “Manguito” siendo él ya un jugador regional: Osvaldo Villalona. Si está vivo y le llegas a ver puedes darle mi cariñoso saludo
    Mis respetos para tí hermano

  2. Amigo por conocer, cada día entiendo mas que todo está entrelazado y lo demás es trivial y pasajero, pues te diré que el Sr. Osvaldo Villalona es el abuelo de mis hijos Ricardo y Manuel González Villalona, el padre de mi Esposa Eileen.
    Está muy bien y vive en Santo Domingo al igual que yo.
    Saludos hermano Sergio
    Ricardo González Quiñones
    Sabanetero

  3. Mi estimado amigo por conocer Ricardo: Soy un cimentado creyente de la faceta mística de nuestra materialidad; porque la vida oscila contorno a un cigüeñal imaginario, cuyo engranaje sincrónico, tarde o temprano, habrá de obsequiarnos gratas e impensadas complacencias y ésta es una de esas ocasiones. Calín, su hermano, más contemporáneo mío, era el que asiduamente alternaba con nostros, además de los mellizos Puro y Purín, Francisco Bueno (QEPD) entre otros – de los que ya por los años invertidos no recuerdo sus patronímicos. Por favor, exprésale mi contento y por ende a su hermano.
    Mis respetos para tí y la familia
    Un abrazo fraterno
    Sergio

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