Víctor Peralta.

Por: Víctor M. Peralta.

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El pillaje de los bienes y dineros del pueblo, no es solo cosa de políticos y gente enquistada en esfera del gobierno, también hacen de las suyas poderosos grupos empresariales del sector privado.

Odebrecht ha abierto la compuerta para que fluya, cual creciente de rio revuelto, el lodazal putrefacto de la malversación de fondos públicos, la corrupción en todas sus modalidades, que incluye la que se genera en el sector privado. Porque el robo de los bienes del pueblo no proviene solo de políticos o de funcionarios del gobierno. También se cobija y se anida en poderosísimos sectores económicos pertenecientes al sector privado. Pero el dedo acusador se queda corto, y el silencio denota la falta de visión para meter a todos los ladrones en el mismo saco.

Son incontables los empresarios que han multiplicado sus fortunas a costilla de la miseria de millones de dominicanos. Contrabandeando bienes y mercancías de todo tipo y valor. Y lo hacen en maridaje con políticos, que en gran medida han sido sus imperecederos compinches. Y desde todos los gobiernos, unos y otros se ha confabulado, en una evidente y perfecta mancuerna que les han permitido maniobrar en las diferentes especialidades del robo, bajo el esquema de una bochornosa impunidad, que dada su dimensión, resultaría más que improbable que puedan guardar las fachas.

Los privilegios que se les otorgan a las asociaciones empresariales no hay quien los pueda cuantificar. Cientos de miles de millones de pesos en exoneraciones, canonjías, con sus respectivas cuotas de evasiones de impuestos, y tráficos ilimitados de influencias, Y es de tal magnitud, que algunos entendidos en la materia dicen, con razón, que esa es una carga, en contra del país, mayor que lo que se han robado y se roban todos los políticos juntos, en un solo paquete, desde los albores mismo del nacimiento de la república, 173 años atrás.

Y en esa retahíla de grupos mafiosos, fuera del marco legal de la leyes que regulan todo tipo de transacciones financieras en el país, se fundan muchísimos emporios, de todas las características; bancas de loterías a granel, cooperativas con carteras de préstamos que superan a muchos bancos comerciales, industrias farmacéuticas y sus afines; farmacias y clínicas privadas que exprimen a los pacientes hasta dejarlos sin aire, la cogioca de grandes extensiones de tierras pertenecientes al Estado; donde casi siempre existe la mano de un político o de un militar de alto rango.

Toda esta angustiosa y degenerada situación donde han metido el país, es producto de la competencia desleal donde solo gana el más fuerte. El que tiene más saliva come mas hojaldre, dice un viejo refrán. Terrenos para el agricultor, casas y apartamentos que construye el gobierno para el asentamiento de familias muy pobres, van a parar a manos de los vivos, que están ahí para eso, que medran y gardean eso, esperando los títulos y las llaves para entrar como perros por su casa, y lo hacen casi siempre con la protección y la componenda de gente de poder, de funcionarios del gobierno, en muchos casos, o por turpenes del partido, que a fin de cuentas viene siendo lo mismo.

Victor.escrittor@hotmail.com

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