Foto ilustrativa- FE.

Por: Marcelo Peralta y Juan Pablo Bourdierd (JPB).

SANTIAGO, R.D. El corte de pelo y su degollao caminaban de las manos.
En su bolsillo trasero llevaba siempre una tijera y en el de su camisa un gillette.
Eran sus indumentarias de trabajo.

Hasta que un día Pedro y Anibal Ramírez, ambos barbero hicieron una colecta y le compraron una navaja para que tuviera a la altura de ellos.

Tres amigos de verdad.
Era el barbero de sevilla.
Sus centros laborales estaban dentro del mercado municipal.
Hoy no tengo para comprar un “degollao” dame algo tú, replicaba en ocasiones Cabito a Anibal y a Pedro.

Desesperado por calentar los motores-“la lengua y la garganta” cuando entraba un cliente devolvía a sus amigos el dinero del préstamo.

Cabito era un hombre sagaz.
Del trayecto de su casa en el Tamarindo al mercado, se detenía en cualquier esquina o traspatio a recortar a sus parroquianos.

Tenía confianza con todo el mundo.
¡Lleva eso a mi casa (el dinero de la comida) para que mi mujer y mis hijos coman y yo cuando vuelva a la casa encuentre algo para echarle a la barriga! decía Cabito a cualquier parroquiano.

Y como esto: “Dame un degollao tú”, maldit…………………………………………o…
Eran tiempos limitados, pero de seriedad y responsabilidad.
Aunque dejó de existir físicamente el pueblo aún lo recuerda.
Su nombre de pila Domingo Antonio Tejada Diloné tenía 26 letras y 13 vocales.
Si agregamos el apodo Cabito sube a 32 y 16 vocales en total.
Su pulso era firme, pero en declive.
Aún así recortó el pelo a miles de hombres de su pueblo.
Detenía el recorte de pelo de los parroquianos para hacer chistes.
Y en ocasiones lo hacía para buscar su tradicional “degollao”.
Sus pasos eran firmes, aunque tambaleantes en ocasiones.
De mirada vivaz y picarona.
Delgado y espigado.
Ágil como una gacela.
Su hobbie escuchar música vieja.
Su deporte favorito el béisbol.
Eran tiempos de grandes dificultades económicas.

La navaja que usaba para afectar era encrustada en un pedazo de tallos de cana y asegurada con hilo de nylon.

Los tiempos que corren ameritan una mayor profesionalidad para recorte de cabello en los hombres.

Para recortar el pelo era una tijera y un gillette con agua de jabón si había.
Ahora son aparatos llamados abejones movidos por electricidad
San Ignacio de Sabaneta ha tenido celebridades y personajes pintorescos.
Domingo Antonio Tejada Diloné era uno de ellos.
Fue el hombre que cambió en su pueblo el estilo de muchos barberos.

Cabito como le apodaban era una persona carismática y enorgullecía a la generación que lo vio actuar.
Era un saltarín y en cualquier esquina se detenía para comprar su “degollao”.
Se hizo famoso por esta palabra y por la forma como la fraseaba.
Hoy día muchas personas lo recuerdan. “Dame un “degollao” Mald…

Creó su propio estilo de cortar los cabellos a sus compueblanos y la forma de comprar el alcohol en los colmados.
Por eso se hizo muy famoso que merecen recordación.
Un hombre de valor y coraje.
Defender neto de los mejores intereses ciudadanos.
Siempre encaró la muerte como afrontó toda su vida.
Era el padre de Radhamés Tejada-Radhamés el hijo de Cabito.
La partida de Cabito dejó un vacío en la sociedad de Sabaneta.
¡Hasta la próxima entrega!

Para comentar: (Deben poner sus nombres completo y reales); SABANETASR.com no es responsables a ningún comentario.