Por: Sergio H. Lantígua
Pennsylvania, USA. A veces, indispensablemente, vadeamos circunstancias superfluas que hasta a nosotros mismos, nos suscita barruntes de perplejidad. Todo ello, por ser incongruente y paradójico, que negatividades elementales puedan regurgitar vendimias sublimes de nuestro aljibe inspirativo; cuando precisamente, acabamos de soslayar la anómala embestida de un estado anímico depresivo exento de incentivos proseguibles. O será, que inadvertidamente, hemos descubierto una ecuación cuyo común denominador sea hermafrodita, que nos aquiescente el albedrío para escribir sobre cosas positivistas, cuando nos embarga la melancolía y dramáticas, cuando estemos ahitos de optimismo?

En estas circunstancias, me abstraigo en la complejidad de la vida, en su inverisimilitud e incongruencias cuando superfluamente le damos trascendencia a ciertas situaciones que por su merecimiento podrían ser irrelevantes. Porque en sí, somos nosotros mismos los responsables de darle ese matiz de envergadura, producto de nuestro irracional e impensado comportamiento.
Porqué nuestras vivencias tienen que estar salpicadas de peripecias anómalas, las cuales podemos soslayar sin necesidad de que nuestra existencia se vea saturada de acaecimientos desagradables y discordantes? Lo que convierte en aceptable la noción de que todo esto es parte de la misma naturaleza del raciocinio humano y que quizás sea esta inestabilidad extravertida, lo que sustente al espíritu, propulsándole- bajo este anómalo estado psicológico- a una descollante horizontalidad de creatividad especulativa.
Quizás ejerza alguna influencia, en los pesquisidores del masoquismo psicopático, el factor “evasiva”, como una faceta anarquista correlativa al desarrollo eximio de nuestras facultades creativas. Ah! Como tampoco debemos omitir el categorizar la tesis de que: a todo aquel descollante, primordialmente en las artes y la ciencia, se les tilda de desquiciados intelectuales.
Nos despedimos hasta la próxima tertulia poético-intelectiva con el poema anexo que esperamos sea de su agrado.
Desde Pennsylvania, USA.
Sergio H. Lantigua (Hijo de Sergio Lantigua-El relojero)
arlsergio@yahoo.com

BONITA
Te digo bonita cada vez que sonries bajo el atisbo de la desprevenida luna
Presumiendo las perlas que guarda tu boca desperezada en cada alborada
Contagiándome del magnetismo apelmazado de tu indescifrable mirada
Presagiando vehemente el alba despabilado velando tu sueño apaciguado
abrigándote de flores perfumeras y aderezando tu cara con besos melindres
Te digo bonita y se exorbitan tus ojos lanzando descargas de tenues colores
Y prorrumpo en mudos requiebros que sublimen tu alma sedienta de ternura
Te digo bonita y el rumor del silencio despierta el eco de amor aletargado
Me tientan tus pechos me invita tu aliento y febriles se atreven mis manos
Te digo bonita y se encienden todos los quereres adormilados en mi alma
Te digo bonita e imagino tu indómita estampa como viento azotando mares
Abdicada al embate de sus oleajes socavando las costas de tu cuerpo exento
Como gaviota color de espuma volando en paisajes azules de belleza virgen
Eres la poética que merodea mis tardes con sol vestido de color menstruante
Trova que al susurrar sus versos infla las velas de balsas acarreando mis ansias
Idealidad subrepticiamente birlada del huerto de tu inigualable hermosura
Eres bonita la razón inspirativa de mi canción un poema extirpado del alma

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